«Nunca quise ser artista,
A mis 14 años, el fracaso escolar me llevó a escoger un camino distinto al de los estudios; un camino capaz de conectar con mis verdaderas inquietudes.
JOSÉ PÉREZ GASPAR (Zaragoza, 1970)
A mis 14 años, el fracaso escolar me llevó a escoger un camino distinto al de los estudios; un camino capaz de conectar con mis verdaderas inquietudes. Mi sensibilidad y mi interés por lo bello acabaron acercándome a la más antigua y rudimentaria de las expresiones artísticas humanas: la pintura.
Tras pasar por distintas academias, conseguí ser admitido en la escuela de Alejandro Cañada, donde durante tres años construí una sólida base en dibujo académico. Paralelamente, aprendí la aplicación del color y las técnicas clásicas de restauración de la mano del pintor aragonés Jesús Monge.
Durante los siguientes 35 años seguí pintando de forma autodidacta, aunque sin método ni regularidad. La pintura siempre estuvo ahí, pero todavía no había encontrado la forma de profundizar realmente en ella.

Volví a la pintura con otros ojos
En 2020, la pandemia me dio dos cosas que terminarían siendo determinantes: tiempo e internet.
Descubrí otras maneras de entender la pintura a través de escuelas como Studio Escalier de París, Angel Academy of Art de Florencia y, especialmente, Grand Central Atelier de Nueva York. Una forma de pintar radicalmente nueva para mí y, al mismo tiempo, profundamente conectada con aquello que llevaba años buscando.
Volví entonces a Velázquez, Goya, Caravaggio, Sorolla o Sargent, pero desde una mirada más analítica y reflexiva
Pensar distinto
Observar distinto
Pintar distinto
Comprendí que el arte tenía también mucho de ciencia y adquirí un compromiso serio con mi aprendizaje pictórico.
La intuición empezó a convivir con una metodología meticulosa, con el estudio de la física de la luz, los materiales y las formas.
Tras siete años de trabajo intenso, siento que todo ese conocimiento, sumado a una trayectoria mucho más larga, empieza a configurar una pintura en la que por fin me reconozco.

yo solo quiero pintar.»
Paradójicamente, aquel fracaso escolar no me ha librado de estudiar mucho más de lo que hubiese imaginado. Y todo lo aprendido me ha ido despojando también de buena parte de la mitología que rodea al mundo del arte.
«Después de todo este camino, solo me quedan dos certezas: quiero seguir buscando una belleza que no necesite ser explicada y sigo sin querer ser artista; solo quiero pintar.«
JOSÉ PÉREZ GASPAR (Zaragoza, 1970)








