Cocinas

Cocinas pensadas para vivirlas

La cocina ha dejado de ser un espacio exclusivamente funcional para convertirse en uno de los lugares donde más vida sucede dentro de una casa. Por eso, cuando diseño una cocina, no pienso únicamente en cómo cocinar en ella, sino en cómo se va a vivir, compartir y disfrutar.

Distribución, materiales, iluminación y mobiliario parten siempre de las necesidades de quienes van a habitarla. A partir de ahí, busco el equilibrio entre funcionalidad y belleza para crear espacios con identidad propia, capaces de integrarse en el conjunto de la vivienda y, al mismo tiempo, tener carácter por sí mismos.

  • Proyecto: Jose Pérez gaspar
  • Dirección de Obra: Jose Pérez gaspar
  • Obra: MASGEO
  • Fotografía: name


Funcionalidad, materia y carácter

Una cocina tiene que funcionar. La circulación, las superficies de trabajo, el almacenamiento o la relación entre las distintas zonas condicionan el proyecto desde el principio. Pero resolver bien su función es solo el punto de partida.

Me interesa trabajar la cocina como un espacio completo, donde arquitectura, mobiliario, iluminación y atrezzo dialoguen entre sí. Maderas, piedra, superficies continuas, metal, vidrio o cerámica permiten construir diferentes capas de textura y profundidad; mientras que el color, las formas y las piezas singulares aportan personalidad al conjunto.

No trabajo desde un estilo predeterminado. Cada proyecto pide un lenguaje diferente: desde espacios más sobrios y contenidos hasta propuestas donde el color, las curvas o determinados elementos adquieren un protagonismo mucho mayor.

El objetivo es que todo encuentre su lugar y que, una vez terminado, el espacio se perciba natural, equilibrado y pensado como un todo.

Una cocina, muchas decisiones

Aunque cada proyecto es diferente, hay una serie de principios que están presentes en mi forma de entender estos espacios:

  • Distribuciones pensadas desde el uso, buscando fluidez, comodidad y una relación natural entre las distintas zonas.
  • Materiales con presencia y textura, elegidos tanto por sus cualidades funcionales como por lo que aportan al conjunto.
  • Mobiliario integrado o diseñado a medida cuando el espacio necesita soluciones específicas.
  • Iluminación trabajada por capas, combinando luz funcional y ambiental para transformar la percepción del espacio.
  • Color y formas al servicio del proyecto, desde composiciones neutras hasta decisiones más expresivas.
  • Atrezzo y piezas singulares que terminan de construir la identidad de cada cocina y hacen que deje de parecer un espacio estándar.

Espacios que forman parte de la vida

Una cocina puede estar perfectamente resuelta y, aun así, no transmitir nada. Para mí, el proyecto termina cuando función, materia, luz y carácter encuentran un equilibrio y el espacio empieza a sentirse propio. Porque una buena cocina no debería ser únicamente el lugar donde hacemos cosas. Debería ser también uno de esos lugares en los que queremos estar.


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